viernes, 18 de diciembre de 2009

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Una de las cosas buenas de las vacaciones es que existe el tiempo suficiente para leer novelas y escapar del mundo. Leer y conocernos más para poder crecer. En esas páginas se encuentran sentidos, respuestas, se logra empatizar y entender que no estamos solos en el mundo. Nos hacen la vida más llevadera y nos dan ganas de soñar nuevamente.
Debo decir que extraño como creí que no lo haría, pero jamás como antes. Con las novelas puedo calmar aquello y convencerme de que no es lo último ni lo más terrible. Si esos personajes, tan reales, tan humanos, son capaces de vivir y disfrutar lo que a veces pensamos que nos podría destruir, entonces también podemos soportalo. Al menos a través de ellos somos capaces concluir las historias, podemos tratar de entender o valorarlas como corresponde.
La vida no es injusta. Tampoco es justa. La vida es y con eso basta y sobra porque todo lo ocurrido es en pos de algo, tiene un sentido y nuestro deber es ser pacientes y atentos a encontrarlo. Nunca cerrarnos, nunca dejar de creer, nunca perder la fe. No hay cosa más humana, más sincera que vivir nuestra vida y no hay nada más óptimo que aprender a quererla y valorarla con sus altos y bajos.
Me encanta soñar y disfruto mis vacaciones por la libertad que tengo para ocupar mi tiempo en otorgarme estos placeres tan sanadores.
Lean, sueñen y vivan. No es contradictorio soñar y vivir, son las partes de un todo y cuando se logra entender eso nuestra vida mejora y los sueños dejan de serlos para conformar nuestra realidad. Vivir soñando y soñar viviendo. Son dos de las cosas que jamás deberíamos dejar de hacer.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Me asumo, pero no cambio.

me cago en lo que he conseguido tratando de ser normal, de que las cosas no me afecten, de vivir una vida sin pensar tanto. Lo siento soy superficial aunque no lo quiera y siento que tratando de estar bien he estado peor porque cada vez me agrada menos eso que veo. No pueden decir que no lo intenté, no pueden decir que no hice un esfuerzo. No saben como mierda sufro, lo mal que me hace y cuánto tengo que luchar para no caer en eso que no quieren asumir. Prefiero un poco de mierda autoimpuesta que aquella que cae de la nada al tratar de evitarla. al menos tengo más control. al menos me caigo mejor.
Lo he hecho más de una vez...al menos dos. Hoy empezaré una vez más. Todo bajo mi responsabilidad.

martes, 8 de diciembre de 2009

La compañera.

La pena se había ido, las cosas habían mejorado y ella se sentía plena. Pero nuevamente era un espejismo, parte de la mentira que se contaba cada noche para no caer en la desesperación.
Las manos le dolían y las lágrimas eran difíciles de controlar. La soledad estaba junto a ella. Aguardaba a los pies de su cama mientras dormía, caminaba tras ella en las calles, se sentaba a mirar la televisión a su lado, se hacía sentir.
Era jóven, pero sentía su alma vieja, su angustía no correspondía a su edad. La soledad no debía aparecer tan pronto, pero había nacido junto a ella. No era posible separarse.
A veces se llevaban bien. Ésto ocurría cuando se resignaba, cuando la gente la decepcionaba y sentía que no valían la pena. Pero después abría los ojos y se volvía a maravillar con el mundo,con al gente, con los sentimientos, la interacción y no sólo quería alejarla para siempre, lo necesitaba. Erróneamente llenaba su casa de personas pués pensaba que eso la haría sentir incómoda, la soledad vería que no podría con ella y la dejaría. Por otro lado, salía a todas partes donde la invitaran para conocer, para conseguir compañía.
Lamentablemente nada resultó jamás. Ella no entendía que si naces con la soledad a tu lado, no te dejará porque en el fondo, es la única compañía segura. La gente pasa y ella se queda. Se queda aunque uno no quiera. Se queda y sólo acaba cuando tú te marchas.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Despedida

Eres experta interpretándote. escucha tus pasos, siente tu aliento y memoriza tu aroma aunque sea dificil. No te olvides de eso, no olvides lo que no quieres ser. Eso a lo que te amarran tus frustraciones. No vuelvas a caer en tí.