Sumida en un mar negro. Me ahogo y respiro mientras estoy con la gente. Pero cuando se van y me quedo sola, llega corriendo la tristeza. mis ojos se llenan de lágrimas que no caen durante el día y se revalsan en la soledad de la noche.
El invierno ayuda poco con los colores opacos y el frío. Siento el frío de las paredes, de la música, de la vida. Me siento helada, incluso un poco congelada. No quiero transmitir mis amarguras a la gente, pero no puedo estar feliz. Existe un vacío, un inmeso vacío que no puedo llenar con nada. Le tiro gente, le tiro momentos, vicios, fiestas, películas, pero nada. Antes que caiga un buen sentimiento, los pocos que habían en él se evaporan.
Cuantas veces pienso en dormir y no despertar. Suena trágico, pero más trágico suena un nuevo amanecer en la misma mierda. Y no es que no me esfuerce...pero me agoto.
Cansa nadar tantas horas, más cuando el mar es negro.
Duele ver que todos tiene que marcharse en algún momento. Pesa sentir que nada vale la pena. Arden los ojos de la pura pena y la boca tiembla el sentimiento. No hay ánimo, no hay ganas de nada.
viernes, 28 de mayo de 2010
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