
Érase un mundo y érase un absurdo. Caminando y al ritmo que el sol cambia de posición ella iba cambiando su tamaño. En el momento de su altura máxima me miró a la cara y me recordó que ella no es era yo y que yo no era ella, pero que éramos un complemento eterno, la opción de ser dos en una misma. Me dijo que somos independientemente dependientes y que debía comprender de una vez por todas que ella no era el Yo con el que a veces me llevo tan mal.
Riendo de mis intentos absurdos por pisarla y golpearla en tiempos desesperados, me dijo que entre nosotras no era posible el daño, ella es inofensiva y yo no puedo penetrar en su mundo. Sé que es imposible, pero a veces, cuando creo que ella no me mira, lo intento creyendo que si no se da cuenta no alcanzará a esquivarme. Ay, es tan rápida, tan astuta y tiene los mejores reflejos.
Cuántos secretos sin querer le he contado, se ha transformado en un testigo, una espía eterna. ¿Cómo deshacerte de ella? Es algo simple: deshazte de ti. Pero ¿tiene algún sentido?
Es complicado porque por mucho tiempo quise vivir en su mundo, y salir de la oscuridad con la luz, gozar del milagro de habitar en dos mundos paralelos, en cierto modo, el mismo mundo mirado de distintas perspectivas.
Dime tú con cuál te quedas. A mí me gustan ambos, pero a veces soy más feliz imaginando ese paralelo que sólo conozco por la proyección de mi misma. El incondicional reflejo que promete no dejarme sola nunca me cuenta que es un lado no tan oscuro como se cree, es sólo que no existen grandes diferencias. Son todas distintas, pero comparten lo esencial.
Durante las noches suelen escaparse mientras dormimos y juegan entre sí con la luz de la luna. Recorren el mundo, salen al encuentro de sus amantes que aún no conocemos. Muchas vuelven con sus amores eternos. Esos que nosotros no podremos volver a ver jamás, esos que ya pasaron y que desaparecieron, que dejamos ir, que herimos, que nos hirieron. Pero a los sombras, a ellas eso no les importa porque no son culpables de nuestros errores. Las presentamos y si se enamoraron han de buscarse cada noche en el breve lapso en que escapan de nuestro lado para dar rienda suelta a su espontaneidad, para gritar nuestros secretos y nuestros anhelos.
Y si quieres saber algo, sé que mi sombra es mi amiga pese a nuestras discusiones, porque sé que me quiere y que me perdona cuando la ofendo. Sé también que cumple mis deseos porque corre a buscar la tuya para robarle los abrazos que yo no soy capaz de darte. Porque a veces la invita a mis sueños para hacerme sentir que me quieres aunque es algo poco cierto. Es su técnica para aliviar mi sensación de estupidez y poder reconciliarse conmigo. Ella busca agradarme haciéndome sentir que aunque en mi mundo no pueda tenerte, será ella quién cada noche robe un poquito de ti para regalármelo a mí.

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